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Salónica. La ciudad del poético puerto

Considerada como la segunda ciudad más importante del país griego, Salónica o Tesalónica, es una ciudad que puede verdaderamente te puede sorprender si la eliges como destino a visitar.

Guardando en su piel los restos del Imperio Bizantino, Otomano y Romano, Salónica, cuenta con unas murallas que permiten una vista espectacular de la ciudad. Recorrerlas, desata la imaginación que dibuja lo que probablemente han visto sus piedras.

Salónica goza siendo una ciudad con una antigüedad importante, sin embargo, reboza una chispa de juventud y aire renovador que combina muy bien sus tiempos.

Declarada Patrimonio Mundial por todo esto, sugerimos dejar que sea ella misma la guía turística.

Confiamos en sus calles y nos dejamos llevar por ella, conociendo mejor sus rincones y disfrutando al máximo de sus secretos.

Iniciamos el recorrido por el paseo marítimo, el Golfo de Salónico también llamado Golfo Termaico, mantiene un oleaje que susurra a nuestras pasos.

Asoma desde lo lejos la famosa Torre Blanca, que es un símbolo de la ciudad y que guarda una extrema similitud con la Torre del Oro de Sevilla. Ambas, a orillas de un cuerpo acuático ya sea un río, ya sea un golfo, lucen magnas y hermosas, como un símbolo de fortaleza.

Sobre el mismo paseo marítimo una escultura vanguardista de paraguas alineados filtra los rayos del sol y vuelve el paisaje portuario con un toque pictórico. A modo de un cuadro de Magritte, Salónica disfruta de una manera diferente sus atardeceres.

Perdiéndose por sus arterias de concreto, nos topamos con un monumento que a pesar de sus años comparte su mirada con los tiempos modernos: El arco de Galerio.

Encallado en una plaza muy concurrida por la población de la ciudad, observa inmutable. Este arco de características bizantinas, fue construido por órdenes del Emperador que le da su nombre, y data del siglo IV como símbolo conmemorativo de la victoria que tuvo con su ejército sobre los persas.

Conecta con la rotonda homónima, que aún muestra también sus sólidos basamentos. Es increíble presenciar esta mezcla de tiempos, donde la juventud actual, absorta por su dispositivos electrónicos, queda, como punto de encuentro, en este magnífico monumento, que seguramente para su construcción vio el trabajo y esfuerzo de muchos hombres y mujeres, probablemente de la misma edad.

Los museos de Salónica son un libro tangible de Historia Griega. Es maravilloso poder estar frente a obras que además de una acercada perfección, narran a modo de crónica sucesos pasados. Imaginas, entonces, el arte de las manos por esculpir estas historias. La magia de la piedra al volverse arcilla maleable, pues los detalles que puedes distinguir son asombrosos.

Frente al Museo Arqueológico, este espectacular recinto que guarda tan opulentos tesoros para los amantes de la Historia, puede verse la Torre de Comunicaciones, que como su vecina inmediata, nuevamente muestra ese juego de tiempos que es tan común es esta ciudad.

Con una arquitectura vanguardista, esta torre podría agruparse en el estilo de El Faro de Moncloa, como lo describimos en nuestro Mundo Recorrido del Faro. A modo de un faro en el corazón de la ciudad, conduce en sus cercanías las famosas Basílicas que definitivamente recomendamos visitar.

La Basílica de Sofía y la de Demetrio, por reconocer y presenciar el arte bizantino religioso es una delicia. Los cuadros estofados que pueden contemplarse en estos recintos son también muy populares en las calles donde minúsculas ermitas, honran a determinados santos. La devoción de algunas velas lo demuestran. Ni la tecnología ha podido con estas tradiciones. La cera, sigue derramándose naturalmente, mezclándose con las cenizas de las mechas. Los gestos de los santos, con esos rasgos tan característicos del periodo bizantino: las figuras alargadas, geométricas, los colores siempre contrastados por el oro y los nombres de los representados, suelen ser constantes fáciles de identificar.

Los atardeceres en esta ciudad, bañan sus sitios más recónditos, así que, aunque es cierto que contemplarlos desde el paseo marítimo es un privilegio, caminar por sus calles y verse sorprendido por su tono dorado es un regalo.

Su gastronomía y sus sitios de recreo alejados de la zona turística son verdaderas muestras de innovación.

Definitivamente, Salónica es una constante presencia poética de arquitectura, pintura y paisaje. Visitarla es escuchar sus rimas y su prosa e identificar el pasado y el presente, conjugados, todo en belleza de un ritmo perfecto.

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