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Madrid sí tiene playa, vaya, vaya

En este artículo hablamos sobre el Embalse de San Juan. La playa “artificial”. Un sitio ideal para pasar el día y poder refrescarse.

Vivimos en una época en la que los colchones son inteligentes, los zapatos respiran, los móviles nos conectan al mundo y la inteligencia artificial deja de ser una fantasía para volverse nuestra cotidiana realidad. Estamos familiarizados con los sabores artificiales y las realidades virtuales cada vez son más accesibles. Pero ¿qué dirían de una playa artificial? Estamos acostumbrados a reconocer como playa, la costa o la orilla que nos presenta el mar, sin embargo, la Comunidad de Madrid, puede presumir de una playa que a pesar de tener la intervención humana para su construcción, luce como tal y definitivamente ¡sabe a playa! ¡Bienvenido verano!

En los límites de San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa, El Tiemblo y Cebreros, a mitad del siglo XX se construye este embalse con la finalidad de abastecer de agua a la parte suroeste de la Comunidad de Madrid.

En dicha construcción,  quedaron sumergidos dos edificios que históricamente encierran todo un mito que continúa celebrándose en festividades religiosas. Dichos edificios son: un puente medieval de ocho  ojos, que cuando el embalse  disminuye puede ser visto, así como la antigua ermita de la Virgen de la Nueva.

Este embalse, nutrido del Río Alberche, contribuye también con el Río Tajo. Río de gran importancia en la hidrografía española. Por lo tanto, la calidad de las aguas de esta playa, son aguas dulces, de fresca temperatura que además ofrecen las posibilidad de navegar en embarcaciones motorizadas. Cuando esto ocurre, incluso en las orillas es común presenciar un oleaje exacto al de cualquier playa.

Esta playa además ofrece un extra añadido que le otorga una belleza inigualable y es que está rodeada de un paisaje boscoso con grandes coníferas que pueden resguardarte del sol mejor que cualquier parasol, y grandes formaciones rocosas que adornan esta postal.

Otro factor importante de esta playa es la fauna que en ella puedes encontrar. Es común ver águilas en los cielos, y peces de gran tamaño en sus aguas, también es común ver personas pacientemente a la espera que algún anzuelo pique, pues, dicen,  la pesca en este embalse, suele ser muy agradecida. Como buena zona montañosa, también existen culebras, aunque considerando la actual concurrencia de algunas de las playas más visitadas del embalse, es muy raro verlas en estas zonas.

Recomendamos llevar un calzado cómodo para poder acceder hasta la playa, ya que es un camino boscoso antes de llegar hasta ella. Recordar también siempre llevar una bolsa para guardar toda la basura que generemos y depositarla en los cubos que suelen estar en el parking. Otra cosa que quizá es importante mencionar, es que es una playa que brinda música natural, los pajarillos trinan, los árboles mueven sus hojas y el agua está en constante movimiento suave por el viento, estas melodías son suficientes, evitar los altavoces y respetar a los demás es un buen gesto de educación, porque la playa, es pública. Recordemos que no todos tenemos los mismo gustos musicales.

También es una buena playa doggy friendly, si tienes perro seguro que él disfrutará como tú en este sitio, donde el chapuzón nos refresca a todos por igual y además tiene un bosque para recorrer y jugar con tantas ramas como haya soñado.

Es una playa que alegra la vista por lo natural que se vuelve todo, la armonía de la humanidad, y la naturaleza, que sencilla y simple, es perfecta. Pero debemos poner de nuestra parte. Recordar siempre recoger toda la basura que podamos generar, evitar contaminar de cualquier manera el entorno es nuestra responsabilidad. No sólo se contamina con plásticos, también existe la contaminación acústica, así que seamos respetuosos con los verdaderos dueños de este paraje: la flora y la fauna que lo habitan.

Un buen gesto de todo turista es dejar el sitio que visita mejor de lo que lo encontró. Así que si a tu partida el sitio lo dejas mejor de lo que lo encontraste , has colaborado con un granito de arena.

Por último recordar la protección solar, pues quien diga que esta playa no es playa, verá su efecto más inmediato en su bañador marcado, porque el sol aquí tiñe de dorado a todos.

Es un sitio que ofrece muchas libertades, así que contribuyamos a que siga siendo así.

Que la playa artificial gane el título de natural para romper el mito de que la playa sólo presenta al mar.

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